- ¿Se puede arreglar?
- Muchas veces – una extensión agrega material a la caña; no es lo mismo que estirarla.
- ¿Puede arreglarlo usted mismo?
- No. El calor, los aerosoles para estirar y forzar el cierre pueden manchar, deformar o romper la bota.
- ¿De qué depende el costo?
- Cuánto espacio necesita, piel o gamuza, la altura de la caña, y su forro y construcción.
- ¿Se puede enviar por correo?
- Sí, desde cualquier parte de EE. UU.
- ¿Mientras espera?
- Algunas reparaciones pequeñas, sí. Llame antes.
¿Cuál es su problema?
Póngase las botas y fíjese dónde se atoran – eso le dice al taller lo que necesita.
El cierre no sube de media pantorrilla
El pie le queda, pero el cierre se detiene a medio camino o se esfuerza para cerrar sobre la parte más ancha de la pantorrilla. Este es el caso típico para una extensión: la caña necesita más anchura, no otra talla.
Cierra, pero aprieta
La bota cierra, pero se le encaja en la pantorrilla, le deja marcas rojas o le arruga el pantalón de mezclilla. Una extensión que agregue aunque sea un poco de anchura puede hacer mucho más fácil de usar un par que usted evita ponerse.
Botas sin cierre que no entran
Las botas altas que se ponen jalándolas no tienen cierre, así que una pantorrilla apretada puede significar que no le entran. Que se pueda agregar material depende de cómo está cosida y forrada la caña, y el taller lo revisa antes de sugerir algo.
Aprieta en el pie o el tobillo
Si el problema está en los dedos, el empeine o el tobillo y no en la pantorrilla, una extensión no le va a ayudar. Eso tiene que ver con la talla y la forma de la bota, y es mejor saberlo antes de pagar por cualquier trabajo.
Qué hacer ahora mismo.
- Deje de forzar el cierre sobre la pantorrilla – la tensión puede abrir los dientes o romper las costuras de al lado.
- Mida alrededor de la parte más ancha de su pantorrilla, con los calcetines o las mallas que usaría con las botas, y anote la medida.
- Fotografíe cada bota por detrás y de lado, además de un acercamiento de la piel y del forro.
Qué no hacer.
- No caliente la caña con una secadora de pelo ni la empape con aerosol para estirar – el calor reseca la piel y los aerosoles pueden manchar la gamuza.
- No las siga usando con el cierre forzado sobre la pantorrilla esperando que cedan; el cierre o las costuras pueden fallar primero.
- No corte ni abra la caña usted mismo para hacer espacio – una caña sin tocar le da al taller más opciones.
Cuándo no vale la pena repararlo.
Una extensión no vale la pena cuando las botas aprietan en todas partes, no solo en la pantorrilla, o cuando la piel está agrietada, reseca o pelándose – el material nuevo no puede salvar una caña que se está deshaciendo. Tampoco tiene mucho sentido en botas económicas. Es lo mejor para botas bien hechas que usted quiere y que le quedan bien en todo menos en la pantorrilla.
Cómo lo arreglamos.
- Revisamos la caña – la piel, el forro, las costuras y cómo cierra – y cuánto espacio necesita.
- Le decimos si se puede hacer una extensión en su par, cómo se va a ver y el precio antes de empezar. El trabajo comienza solo cuando usted dice que sí.
- Ensanchamos la caña en la pantorrilla agregando material, escogido para parecerse lo más posible al color y al acabado de las botas.
- Si lo desea, también limpiamos las botas y restauramos su color, para que todo el par se vea bien cuidado.